Cuando piensas en tener un perro, lo habitual es que digas: “Quiero…” y una raza de perros, ya sea un Pastor Alemán, un Dálmata, un Yorkshire o cualquier otro perro que te haya gustado (o que esté de moda).

Prácticamente nadie diría que quiere un perro mestizo, o un perro sin raza, porque no son los perros que elegiría nadie. Y sin embargo, tienen muchas ventajas frente a los perros de raza. ¿Quieres conocerlas?
  • Son perros “hechos por la naturaleza”. Algo que quizá no sepas es que los perros de raza, muchos de ellos, fueron creados por la mano del hombre que mezclaron animales hasta conseguirlos. En definitiva, hablamos de perros que fueron mestizos y que los alteraron. Esto hace que los perros sin raza tengan una esperanza de vida mayor (hablamos de 3 a 5 años más que otros perros) y menores problemas de salud cuando crecen, cosa que, en los de raza, no pasa.
  • Son perros más fuertes. Sobre todo si han sido abandonados. Sus características genéticas hacen a estos perros más fuertes y con unas condiciones mejores que los perros de raza.
  • Requieren menos atenciones que los perros de raza. De hecho, te darán menos problemas conforme crezcan y no tendrás que estar siempre encima de él para que no haga nada que afecte a su salud.
  • Son perros muy nobles. No solo por el hecho de que puedas adoptarlo, sino también porque ellos mismos se dan cuenta que tienen en ti una persona que ha confiado en ellos y a quien le deben todo.
  • Es único. Es lo bueno de los perros sin raza, que cada uno es único y podrás tener una mascota con características únicas. Así, como tu perro puede que no haya ninguno.