¿Has oído hablar alguna vez de la torsión gástrica en los perros? La torsión gástrica, dilatación gástrica, vólvulo o bloat (hinchamiento), es un problema que puede acontecer a los perros. Se trata de un problema bastante grave porque puede poner en riesgo la vida del animal y hacer que fallezca o que tenga consecuencias negativas.
Por este motivo, hoy queremos hablarte de ella para que la conozcas y sepas actuar de manera rápida si tienes un perro que presente los síntomas.

Lo primero que has de saber de la torsión gástrica en los perros es que, aún hoy día, no se sabe los motivos por los que ocurre una torsión. Sí se sabe que hay algunas razas de perro que son más propensas a sufrirlo, por ejemplo el Setter Irlandés, San Bernardo, Dogo Alemán, etc. pero también los perros de raza pequeña pueden tener este problema.

La torsión gástrica se produce cuando el animal no puede descargar el contenido del estómago. Es como si se hiciera un nudo en los dos extremos de tal forma que, ni sale por arriba, ni tampoco por abajo. Esto va haciendo que se hinche el estómago y que el animal sufra poniendo en riesgo la vida del animal y otros órganos.

En cuanto a las causas, lo cierto es que, a ciencia cierta, no se saben pero sí hay algunos comportamientos que pueden hacer que se produzca una torsión (y, por tanto, habría que evitar en la medida de lo posible). Estos son:
  • Hacer ejercicio antes o después de comer.
  • Tomar demasiada agua.
  • Comer demasiado.
  • Tener una predisposición anatómica (ya que, como hemos dicho, hay perros que, por su físico, estarían más predispuestos).
  • Tener una predisposición genética.
  • Tener altos los niveles de hormonas en el estómago.
Cuando un perro sufre este problema hay que acudir de inmediato al veterinario. Una vez allí la primera prioridad es la de aliviar la presión estomacal y estabilizar al animal. En cualquier caso, es posible que se precise de una operación para volver a poner bien el estómago (eso sí, cuando se produce una torsión, es posible que se vuelva a producir en el futuro por lo que hay que tomar algunas medidas preventivas).

Entre las recomendaciones que podemos darte para evitar que tu perro tenga una torsión están:
  • Divide la ración diaria en 2-3 raciones más pequeñas para que no coma demasiado de una sola vez.
  • Dale agua en todo momento (para que no abuse de beber). Ha de tener agua a su disposición todo el tiempo para evitar que, cuando la vea, se ponga a beber en exceso.
  • Sal a hacer ejercicio al menos dos horas después (o dos horas antes) de la comida. De esa manera estará tranquilo cuando le pongas la comida.
  • Si notas cualquier malestar en el perro, es mejor que acudas al veterinario para prevenir, sobre todo si es una raza que puede tener este problema.
Aunque no tienes que pensar que va a pasarle a tu perro, estar informado de estos problemas puede ayudar a que reacciones antes.