Hay ocasiones en las que tienes un perro pero, por mucho que lo eduques, no te hace caso. Esto puede ser un problema grave y que deberías controlar desde el principio.

Lo que no muchos saben es que puede haber motivos por los cuales los perros no hagan caso a sus dueños. Entre ellos, están:
  • No hay vínculo con el perro. Sí es cierto que te puedes ocupar de él, sacarlo a la calle, llevarlo al veterinario, darle de comer, etc. Pero una cosa es hacer eso y otra que lo quieras y que tengas cariño hacia él. ¿Lo haces? ¿Tanto como para demostrárselo?
  • El lenguaje que usas no es claro. Hay momentos en los que, cuando usas un lenguaje, tu lenguaje corporal dice lo contrario. De ahí que no sepa interpretarte. Si a eso le unes que el animal pueda tener algún problema, ya tienes un motivo más.
  • No lo has educado bien. Y por bien no nos referimos a educadores profesionales sino a que lo has querido educar demasiado rápido y ha sido demasiado para el animal que necesita más tiempo para asimilar.
  • O bien dedicas demasiado tiempo a educarlo. Igual de mal está el educar deprisa que el hacerlo demasiado despacio porque el animal se aburre de hacer siempre lo mismo.
  • No usas el refuerzo correcto. No todos los perros son iguales; cada uno tiene sus gustos y si usas un refuerzo positivo para cuando te haga caso pero éste no es el adecuado porque no le gusta no te va a servir de mucho. En estos casos es mejor utilizar otra clase de refuerzo que de verdad le importe.