El Siamés es una de las razas de aspecto más llamativo, siendo común entre los concursos de belleza felina. Caracterizado especialmente por sus intensos ojos azules, es un animal activo, inteligente y sociable. Hablamos sobre la historia y las principales características de este gato.

Se cree que el Siamés proviene del antiguo reino de Siam, lo que conocemos actualmente como Tailandia. Allí eran venerados en los templos y comunes como mascotas entre la gente de alta sociedad; de hecho, existen textos datados en el siglo XIV en los que se denomina a estos animales como "Diamantes de Luna". La tradición rezaba que tenían el don de ahuyentar a los malos espíritus y atraer la buena suerte.

Llegarían a Europa a finales del siglo XIX, cuando el rey de Siam regaló dos parejas de esta raza al cónsul general inglés en Bangkok, quien los llevaría más tarde a Londres. En 1871 ya estuvieron presentes en la Exposición Internacional Felina de Londres, gracias a lo cual se hicieron muy populares, lo que dio lugar a la llegada de más ejemplares desde Siam y por el resto de Europa.

Con el tiempo sus características físicas cambiarían enormemente, pues desde los primeros ejemplares conocidos (denominados gatos thai) hasta la actualidad han pasado de ser animales robustos de cabeza ancha y denso pelaje, a felinos estilizados y elegantes. Se caracteriza por su cabeza triangular y sus largas y puntiagudas orejas, así como por sus grandes ojos azules y su pelo corto y suave. Sin embargo, estos detalles pueden ser distintos dependiendo de las variedades existentes de esta raza: Red Point, Blue Point, Seal Point, Chocolate point, etc.

En cuanto a su carácter, es un gato inteligente, activo y juguetón. Suele ser sociable aunque a menudo presenta un fuerte temperamento. Es muy curioso y adora la compañía de los suyos, siendo menos independiente que otras razas felinas. Además, se comunica con gran maestría a través de unos maullidos muy peculiares, realizando sonidos similares a los del lenguaje humano. Adora las caricias y no le gusta quedarse solo en casa.

Respecto a sus cuidados, necesita que lo cepillemos aproximadamente una vez a la semana, más frecuentemente durante la época de muda. Por lo general goza de buena salud, aunque es más propenso que otras razas a sufrir estrabismo y nistagmo, enfermedades provocadas por una alteración del nervio óptico.