Cuando cuidas un agapornis desde pequeño, es decir, con papilla, lo que quieres es poder tocarlo siempre. Sin embargo, más o menos al mes o mes y medio, cuando la papilla se va reduciendo y entra en la jaula, ocurre un problema: el pájaro empieza a picar. Y fuerte.

La época de picar suele ser una fase de los agapornis que se da desde los dos meses hasta los 6. Es una etapa que podríamos asemejar a la adolescencia de las personas porque, en ella, el pájaro intenta imponerse, intenta ser fuerte y probar la dureza de su pico, pero con ello nos hace daño y a menudo sangre.

Lo primero que se debe tener en cuenta es el carácter del agapornis. Hay que saber bien, y para ello lo conoces de todos los días porque lo has alimentado, si es un agapornis muy independiente o uno que siempre quiere estar contigo. No es que si es independiente y que te pique mucho signifique no te quiere o que es agresivo, pero sí que puedes condicionarte por ello (cuando el problema está en que el animal no está bien educado).

Cuando un agapornis pica, puede ser porque estén encuadrado en varios grupos de picotazos, a saber:
  • Picotazos de la adolescencia. Se producen entre los 2 y los 6 meses de edad. Se trata de una etapa en la que se vuelven mucho más rebeldes y se debaten entre la dependencia y la curiosidad. Notarás que intenta alejarse más de ti, pero sin perderte de vista, que quiera picotear cosas que antes no te tocaba y, como no, que te muerda los dedos y llegue a hacerte daño porque es como si te diera mordiscos. No lo hace a propósito, al menos no para hacerte daño, pero sí para probar la fuerza de su pico.
  • Picotazos de premio. Se trata de picotazos para tener un premio. Es una conducta que suele aprender el animal cuando está con nosotros. Para que te hagas una idea: sacas al agaporni y en lugar de ponerte a jugar con él, lo que haces es ponerte con el ordenador. Él entenderá que no es importante y por tanto irá a buscarte y a picarte para recibir atención, aunque quiera decir que lo vas a encerrar de nuevo en la jaula.
  • Picotazos reales. Los picotazos reales son los que realizan los agapornis porque se les ha llevado al límite. Se trata de un picotazo porque se le ha molestado y no lo hacen así porque así, suelen avisar de que se está llegando a su límite antes de picar.
Cómo solucionar los picotazos

Ahora que sabes los grupos de picotazos que hay, toca darle una solución, ¿a que sí? Pues bien, de eso se trata en este momento. Así, según el grupo de picotazos, habrá que hacer una cosa u otra:
  • En los picotazos del grupo 1. Si se trata de picotazos por la “adolescencia”, entonces lo que debes hacer es intentar que el agapornis se sienta bien. Esto quiere decir dejarlo volar 1-2 horas varias veces al día, ofrecerle juguetes o interacción con la persona que está, y sobre todo no dejar que se aburra. A veces pican solo por llamar la atención, porque te animes a jugar con él y le des eso, juego. Es conveniente comprarle algunos juguetes que pueda usar, estando o no nosotros en la habitación. Y, por supuesto, solo en los casos en que nos haga mucho daño, tendremos que reprimir esa situación.
  • En los picotazos de tipo 2. Cuando el problema de picar lo hace porque entiende que así le haces caso, entonces es un poco más complicado solucionarlo. Ten en cuenta que él ve que, por un picotazo, tiene un premio (positivo o negativo) que lo busca porque así se siente importante. Para ello: intenta sacarlo cuando de verdad puedas hacerle caso y jugar con él; trata de tener un parque de juegos para tu agapornis; si te hace daño al picar, intenta aguantar y no prestarle atención (a la larga dejará de hacerlo porque no recibe atención de ese modo y lo aprenden muy rápido).
  • En los picotazos del grupo 3. Finalmente, en los picotazos que te da por no prestar atención a su lenguaje corporal, la solución que te damos es que intentes aprender de tu pájaro y que entiendas lo que le gusta y lo que no, lo que quiere y lo que no. De esa manera no harás las cosas que tú quieras sino las que ambos quieran hacer.