Si en un artículo anterior te hablamos en general del jerbo, en esta ocasión queremos hablarte de cómo cuidarlo basándonos en varios aspectos importantes de su día a día.

Alimentación

La alimentación del jerbo suele consistir en semillas, flores, raíces e insectos. Les fascinan los gusanos de la harina o alimentos vivos. Sin embargo, si no te ves capaz, en las tiendas de animales vas a poder encontrar el alimento completo y adecuado para jerbos.

De todas formas, si puedes, proporciónale galletas para perros, fruta, verdura, etc. Pero cuidado, solo de vez en cuando y no todo a la vez porque le puede dar diarrea. Tampoco es bueno que le dejes la comida porque se le echará a perder.

Junto a la comida conviene que dejes un cuenco de agua fresca y que no se la retires. Los jerbos suelen beber bastante así que controla que no le falte y, en la medida de lo posible, cámbiala de vez en cuando para que no se le caliente demasiado, sobre todo en verano.

Cuidados

Tener un jerbo en casa quiere decir quiere decir que deberás tener una jaula grande donde pueda moverse con algo de libertad pero, si no puede ser, te recomendamos que lo saques todos los días. En la base de la jaula puedes poner arena de gatos, serrín, piedras y ramas que le ayudarán a pensar que está en su entorno (y además le harás mucho más feliz aunque si es de los que escarban mucho, te dará problemas con la arena).

Además de la base, también deberías colocarle algunos objetos con los que pueda jugar, para que no se aburra. Recuerda que los jerbos suelen vivir en grandes grupos y si solo tienes uno puede sentirse muy solo. Es por eso que, lo mejor, si no puedes tener dos jerbos, es prestarle más atención (algunas veces lo que hacen es que el jerbo forme parte del día a día de la persona, aunque eso dependerá mucho de las horas que puedas estar en casa).

La jaula has de limpiarla un par de veces al mes aunque, si no es muy sucio, puedes hacerlo una vez al mes.

Socialización

Normalmente, cuando compras un jerbo éste ya está algo socializado porque ha sido criado en cautividad por lo que no será agresivo y estará acostumbrado a estar rodeado de personas. Sin embargo, puede sentirse algo extraño por lo que no es mala idea estar más tiempo con él las primeras veces y que sienta cómo se le acaricia, juega, etc. para que se habitúe a nosotros.

Deberás evitar los ruidos fuertes y los sustos que lo único que harán será que pierda la confianza que nos tiene y tampoco es adecuado que te enfades con el animal o que intentes pegarle si hace algo mal porque solo hará que te tema y, a la larga, que se vuelva violento al pensar que está en peligro su vida.

Ahora que sabes un poco más sobre los jerbos, toca poner en práctica estos consejos y lograr que se sienta mucho mejor. Seguro que así la relación entre las personas y él (o ella) es mucho más agradable.