Cuando tienes un perro, sabes que, sus dientes, con el paso del tiempo, se vuelven más endebles, que cuando llegan a viejos ya tienen problemas con la dentadura porque se les ha acumulado el sarro o han perdido muelas. Pero, ¿sabías que eso también les puede pasar a los gatos?

Los gatos son animales muy limpios que cuidan mucho de su aspecto y que, tú misma, cuidas de su salud. El problema viene en que estos animales también pueden tener problemas en los dientes. La acumulación del sarro es uno de ellos, que se produce por los restos de comida y por la presencia de bacterias en la boca. Afortunadamente tiene solución, aunque no es algo muy sencillo de hacer, sobre todo si tu gato es de armas tomar.

Y es que los gatos también necesitan de una buena higiene bucal para estar sanos en esa parte, además de conseguir que se alimente de manera correcta y mastique sin que tenga problemas o no digiera bien los alimentos.

¿Qué se debe hacer para cuidar la higiene bucal del gato?

Si ahora mismo te estás preguntando lo que debes hacer para que tu gato tenga una buena alimentación, debes seguir leyendo.

Lo más importante para la higiene bucal del gato es, sin duda, el cepillado. En el mercado puedes encontrar cepillos de dientes especiales para gatos así como pasta dentífrica para ellos. Eso sí, habrás de armarte de paciencia porque no va a ser sencillo, sobre todo si tu gato ya es adulto y vas a empezar por primera vez a cepillarle los dientes.

Si ves que es muy problemático, quizá necesites la ayuda de un profesional y deberás concertar citas periódicas para que tu veterinario le haga una limpieza de boca a tu gato.

Ten en cuenta que, si el sarro se acumula, es muy probable que puedan sufrir de inflamación de las encías o problemas de gingivitis, problemas que pueden desarrollar otros en órganos muy importantes (corazón, pulmones, hígado, etc.).

Cómo saber si mi gato tiene problemas en los dientes

Seguro que conoces muy bien a tu gato y te das cuenta cuando algo no va bien. Pero en ocasiones, en problemas relacionados con la boca, puedes pensar que es por otra cosa. Pues bien, aquí te damos algunas pautas para que veas que hay problemas:
  • Tu gato no come ya tan rápido, o incluso se deja comida en el plato. De hecho, cuando empieza a comer es posible que lo haga más lento, que incluso se le caiga y deba cogerlo de nuevo. Eso puede indicar que los dientes le duelen.
  • Tu gato tiene sangre en las encías o pus al apretar en la mandíbula. También hay mal aliento.
  • Aparece una placa amarillenta o marrón en la dentadura, muy cerca de las encías.
Debes tener en cuenta que el cepillado de dientes para tu gato ha de ser diario porque es la única forma de que cuidemos la higiene bucal. Pero, como te hemos dicho antes, en ocasiones cuando el gato es ya adulto, puede ser complicado añadir esta rutina y entonces tendrás que contar con las sesiones de limpieza por el veterinario.